En el medio siglo de ausencia física del artista originario de Mazatlán, Sinaloa; convertido en una leyenda a nivel mundial, que tantos libros biográficos han sido editados por escritores y por gente muy allegada a él, llámese, primos, sobrinos y conocidos. Sin embargo, de los ejemplares más precisos de su vida y obra musical del Ídolo del Pueblo, han sido los que imprimió en tres partes intitulados La Vida de Pedro Infante, la editora de empresa televisora (Clío).

Y en una narrativa amena y entendible se cuenta los primeros años de vida de José Pedro Infante Cruz -nombre real-, que fueron a mediados de los años 20, la familia conformada por los señores Delfino Infante García, músico, y su esposa María del Refugio Cruz Aranda, costurera; arriban a Guamúchil, Sinaloa; con tres de sus hijos mayores: Ángel, nacido en Acaponeta, Nayarit; Pedro, Mazatlán, Sinaloa, y sus hijas María del Carmen y María Concepción, nacidas en Rosario, Sinaloa. Más adelante, llegan al mundo sus otras hijas Consuelo y Refugio, como el menor José Delfino Infante Cruz

Así, la vida de Pedrito, a sus escasos 10 años, los pasó en el 4º año de Primaria, montando bicicleta, ir al Río Mocorito. No obstante, ante la escasez de dinero de la familia, luego que don Delfino se ausentaba en calidad de músico, se dice que: “Pedro se ofrecía a ayudarle a su mamá con el pedal de la máquina de coser en la faena de hacer ropa ajena y propia”.

Su primer trabajo fuera de casa fue a los 11 años, al ser mandadero y limpia lugar de la Casa Melcher, cuyo pago era de 15 pesos al mes. A lado de este sitio, se encontraba la carpintería de Jerónimo Bustillos, de la que fue empleado nueve años después, donde no sólo hizo sillas y mesas, sino que diseñó en madera su primera guitarra, supuestamente mal hecha y con un sonido “pobre”, que a pesar de esas condiciones, aprendió a tocar tal instrumento.

Desde esa edad, ya era bueno para las “peleas”, siendo sus mejores amigos de la palomilla Jerónimo Bustillos, Félix Quintana, con quien cantaba; Carlos Hubbard, El Güero Román, peluquero del pueblo.

Es a la edad de 16 años (1933), que Pedro junto con su papá don Delfino forma la Orquesta La Rabia. El incipiente artista tocaba la batería y la guitarra y cobraba 10 centavos por pieza, al acudir a los cabarets de Guamúchil. Otra vez, se cambian de residencia y llegan a Guasave, donde ya tocaba también el violín en la orquesta y ahí permaneció hasta 1937.

En ese año, la Orquesta Estrella de Culiacán, requirió de los servicios de Pedro, como intérprete, violinista y baterista. Pedro, se perfiló como crooner, por su tesitura de voz. Él no fue solo, puso de condición que don Delfino se le contratara de bajista. Ya estando ahí, el boticario de la colonia, Ismael Medina, le patrocinó a Pedro una intervención diaria en la XEBL “La voz de Sinaloa”.

A sus 20 años, conoce a la mujer más importante de su vida: María Luisa León. Por la oposición de los padres de Pedro, tuvieron que ser novios y amarse a escondidas y fue lo que los llevó a dejar Culiacán y huir hacia el Distrito Federal, donde el único contacto era su hermano Ángel Infante, empleado de Gobierno.

Pedro Infante, al dejar Sinaloa, le dijo a su mamá María del Refugio, que venía a la capital a encontrar trabajo y de su bolso, le dio 70 pesos que tenía guardados. Ya en la ciudad de México, su primera vivienda fue en Ayuntamiento 41, Centro; en condiciones precarias, sin embargo, a unos pasos de la XEW Radio. Lo demás es historia, pues logra Pedro Infante, una carrera estrepitosa y corta entre la cinematografía de más de 62 películas y como cantante, con más de 350 canciones grabadas en L.P’s,, hoy trasladadas a compactos y DVD’s, bajo el sello Warner-Musart. Y con una descendencia de hijos reconocidos como Pedro Infante Jr., Lupita Infante e Irma Infante, hija de Irma Dorantes.

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